jueves, 2 de diciembre de 2010

Sensaciones


Algo malhumorado y con la resaca a cuestas, luego de dar cuarenta vueltas a La Giralda, finalmente doy con Sevilla Inn. Maldigo a los cuatro vientos el haber caminado sin sentido.
Llego cargado de malhumor que erroneamente luego descargaria con la recepcionista. Dificilmente sea justificable el enojarse con una persona que acabas de conocer. Ignore el echo de que me hayan cobrado un recargo por pago con tarjeta, solo queria descanzar un poco para salir a buscar un trabajo que se me estaba siendo esquivo.
Subiendo por la escalera hacia mi habitacion compartida me cruzo con un grupo de chicas, seguramente Erasmus por la cara de resaca que tenian, que simpaticamente me sonrien y saludan. Casi intimidado por tanta femina solo atine a un timido "hola". Ni tenia humor ni fuerzas para intentar nada mas alla que mantener las formas.
Sentado en el salon decorado por el mural de una morena misteriosa sobre un fondo rojo, observaba un eterno desfilar de gente a la que le enseñaban el hostel como de si de un museo se tratase. Mucha gente joven. La lengua de brillaba por su ausencia hasta que en un mas que distinguible acento "andalú" se escucho: "QUIIIIILLOOO!!! QUE TE VUA A REVENTA' LA CABESA COMO ME VUELVA A ENSUCIA' EL SUELO!!". Era Maria Jose, la limpiadora del hostel regañando a una chica rubia muy delgada que mientras comia electricamente un sandwich parecia no entender mucho de lo que decia Maria Jose. "Si es que no se enteran..." dije buscando complicidad con Maria Jose. ¡Pobre de mi que no sabia lo que hacia!.
"Y tu de donde "asalido"? de donde ere'?".
"Soy argenti..." y sin dejarme terminar me interrumpió. "Siesqueeee! otro "boludo" mas!".
Maria Jose irradiaba cariño. Era como la "mamá" de todos en el hostel. Reñia, pero siempre tenia tiempo para un mimo. Me recordó a mi tia. Una persona dura en las formas, pero con un corazon que no le cabe en el pecho.
Junto a las formas de Maria Jose se respiraba una quimica especial en el staff del hostel. Parecian todos complices, todos amigos. Por un instante, me parecieron una familia... ¡pero vaya tonteria!.
Deje de lado el hostel e intenté centrarme en la busqueda de trabajo. Algo complicado se hacia cuando se escuchaban risas y mas risas que venian desde la cocina. Y para mi, que venia maravillado por las sonrisas y con la vagancia alimentada por mi resaca, esas risas sonaban a tentacion de no hacer nada en todo el dia.
Junto todas mis cosas y bajo por la escalera escapando de la tentacion de sumarme a la tertulia en la cocina. Bajando me cruce con la misma chica delgada que habia sido reñida por Maria Jose. Parecia timida, al menos por su forma de saludar.
Ya en la calle, luego de varias horas caminando y de venderme, todavia seguia teniendo a esa flaca electrica metida en mi cabeza.