"Mornin'!", saludo Blair desde el otro lado de la sala de estar. Sin tiempo a siquiera olfatear su presencia. Comenzó el terremoto.
"Do you now what time its the next train to Granada?". Escombros que caen a fuerza de los mazazos del recuerdo que me refrescaban el dato de que Blair marcharia el día de hoy.
Ignorando a mis deseos y con un tono de voz que suplicaba que no se marchase, dije:"Ammmm... in 20 minutes its the next one...and... then you have another one at four".
Rogaba que la escases de tiempo se pusiera de mi lado regalándome un par de horas mas junto a ella. Pero que coño sabrá el tiempo de regalos si lo único que hace es robarnos descaradamente y con una cinica sonrisa todos los momentos llevandoselos para siempre.
Blair decidió que 20 minutos eran suficientes para llegar a la estación.
Mis esperanzas corren despavoridas por mis venas buscando un refugio. Todo se movía. Algunas comenzaban a morir enterradas en los escombros de este intenso y fugaz terremoto. Dicen los que han vivido terremotos reales de magnitudes considerables que a pesar de que la duracion de estos es muy corta, uno tiene la sensacion de que los minutos en que transcurre la gran sacudida se hacen eternos. El pánico se apodera de uno tomando como rehén a la sensatez haciendo que corramos como locos sin rumbo.
Como si de una copa de Jack Daniels sin hielo se tratase, Blair bebió su café, dio un mordisco a mi tostada y comenzo a saludar a la gente que estaba en el salón. Es curioso, pero hasta ese momento no me había dado cuenta de la presencia de ninguno de ellos, tampoco es que me importaran demasiado.
Y llego el momento en que el centro urbano de Ciudad Esperanza fuera devastado.
Libros por el suelo. Polvo y confusión. Gritos desesperados de esperanzas que buscaban ser rescatadas. Era tarde. Todo habia sido destruido.
Me abrazo fuertemente dejandome en la nariz el recuerdo efimero de su piel. "I hope all your dreams come true.". El hocico herido, la primera herida.
Me robo con descaro un sorbo de mi café y marcho. Estúpidamente mudo me quede sentado con mi cafe de testigo de mi cobardía, escuchando sus pasos por la escalera. Su maleta que rueda saliendo de su habitación. La puerta que se cierra y da comienzo al silencio que reina luego de tanta devastacion.

En el ultimo gran terremoto que azoto Chile, algunos decían que las replicas casi fueron peores que el propio terremoto. No por el daño que pudiesen causar, sino porque el miedo ya estaba alojado debajo de la piel de todos.
Suena mi móvil. Numero imposible de identificar. Puede que sea un trabajo. Carraspeo con la vana intención de aclarar mi voz. "Si...digame?".
"I really wish to stay. Sometimes destination is one of those injuries that leave a horrible scar that over time you begin to appreciate. I would have liked to have met you at another time in my life. Fortunately, living in a hostels doesn´t give you time to say ´Adios´ and that can feel like a shock. Hasta siempre!" (1), se escucho del otro lado del telefono sin tiempo a decir nada. Solo escuche hasta que un pitido en pulso me advirtio que ya no estaba.
En mi, el silencio y los nervios de que todo ya habia pasado. Por dentro, estaba sangrando. Ahora solo me resta recomponer los daños.
(1): "El destino a veces es una de esas heridas que dejan una horrible cicatriz a las que con el paso del tiempo comienzas a tomarle cariño. Hubiera deseado haberte conocido en otro momento de mi vida. Por suerte, la vida en un hostel no te da tiempo a decir "Adios", y eso, hace que ahora solo te sientas aturdido"
*Gracias Katja por ayudarme en la traducción.
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